27 DE DICIEMBRE DE 2026

Corres y no puedes parar, especialmente cuando el frío del último domingo de Diciembre se instala en tus huesos. Millones de ideas te azotan hasta sentir vértigo. Si corres a la velocidad de la luz ves el pasado.

Mientras marcho por las calles de Salamanca veo a mis compañeros quedarse atrás, les veo desaparecer en tiempo y espacio; dejan de existir, y de repente veo la ciudad con un aire renovado. Esa casa abandonada vuelve a adquirir vida.

Corro sin mirar atrás, pero de alguna forma miro atrás. Cómo ha cambiado todo, cuántos edificios desaparecen ante mis ojos. Nacen nuevas tiendas de aspecto pretérito y negocios que en mi presente pausado dejaron de existir.

Alcanzo la velocidad de la luz, veo la punta de ese rayo de sol, único adversario. Veo revoluciones. Veo muertes. Veo paz. Llego a la meta: el resto no ha reaccionado ante el pistoletazo de salida.