27 DE DICIEMBRE DE 2026

Se acerca el día, y no me preocupa la ropa, ni el equipo técnico. Habiéndolo usado bajo sol y luna, sobre césped y asfalto, con calores sofocantes y fríos gélidos, confío. Hoy me preocupa la poción.

Porque a pesar de la belleza de las piedras que escoltarán el camino; del calor de las gentes que alentarán nuestro esfuerzo; del recuerdo de la triunfante sensación al atravesar la línea de meta… A pesar de todo, llegará ese momento, justo antes de una cuesta, en curva o recta, en el que necesitaremos la poción.

Ese conjuro mágico que rellena el depósito cuando cuerpo y mente dicen “Para”. La poción es un hijo o una madre; es un trabajo o una enfermedad; es un amigo o un recuerdo; es un sueño o un reto. Pero sin poción, no hay carrera, por buenas que sean las zapatillas.

Hoy me preocupa la poción. Mañana corremos.