Se acerca el dÃa, y no me preocupa la ropa, ni el equipo técnico. Habiéndolo usado bajo sol y luna, sobre césped y asfalto, con calores sofocantes y frÃos gélidos, confÃo. Hoy me preocupa la poción.
Porque a pesar de la belleza de las piedras que escoltarán el camino; del calor de las gentes que alentarán nuestro esfuerzo; del recuerdo de la triunfante sensación al atravesar la lÃnea de meta… A pesar de todo, llegará ese momento, justo antes de una cuesta, en curva o recta, en el que necesitaremos la poción.
Ese conjuro mágico que rellena el depósito cuando cuerpo y mente dicen “Paraâ€. La poción es un hijo o una madre; es un trabajo o una enfermedad; es un amigo o un recuerdo; es un sueño o un reto. Pero sin poción, no hay carrera, por buenas que sean las zapatillas.
Hoy me preocupa la poción. Mañana corremos.