Siempre he sido una M. Como lo lees. Pero eso sÃ, en mayúscula. Todos me lo dicen. Siempre al final, cuando todos han corrido, yo para variar al final. No hago nada, no digo nada, no me muevo, simplemente estoy. ¿No os he dicho que soy una M?
Eso sÃ, siempre bien tiesa, a la vista de todos. Y te preguntarás… ¿cómo puede estar orgullosa si es una M? También lo estarÃas tú si estuvieras rodeada de palmaditas en la espalda, escucharas todo aplausos, vieras sonrisas y miles de abrazos.
No sé si lo entenderás. La respuesta, si no eres una M, si puedes leer esto, la encontrarás al final. Nos vemos en la meta.