27 DE DICIEMBRE DE 2026

Como cada mañana Filípides se levantó temprano en la próspera ciudad de Salmántica, tras calzarse sus sandalias y tomar un breve tentempié encaró la calle en dirección al nuevo puente de piedra, ese del que se decía facilitaría el comercio con otras poblaciones. Al pasar, hombres y bestias le miraron, – ¡Correr sin te persiguan no tiene sentido!- gritó uno de ellos mientras el resto reían. Filípides, acostumbrado a burlas, siguió corriendo, llevaba su nombre en honor a un héroe que años anteriores había recorrido enorme distancia para pedir ayuda y proteger a su pueblo. Lo que nadie sabía es que cada vez que él corría se sentía tan fuerte como el mayor de los héroes.