27 DE DICIEMBRE DE 2026

Los corredores están listos. Reflejos de nervios y concentración. Miles de dorsales invaden las bellas calles y cientos de personas disfrutan, desde el otro lado, la competición. Ensayo la respiración, ultimo el calentamiento y me concentro en mis pies que tiemblan. Aún vivo la carrera como si fuera de nuevo aquel chiquillo, que hace 34 años, veía entusiasmado cómo su padre se aventuraba en una nueva iniciativa deportiva, de la cuál tomaría el testigo unos años después, sin faltar ni una vez, cumpliendo esa promesa que le hizo a su padre el día que se retiró.
El juez da el pistoletazo de salida. Miles de participantes miran hacia el frente visualizando la meta. Yo permanezco en la línea de salida, fuera del circuito. Una lesión en la rodilla me impide correr por primera vez, pero aún siento cómo mis pies vuelan y la promesa de emocionarme sigue intacta.