27 DE DICIEMBRE DE 2026

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La promesa
Corría por él.
Por el hombre que le enseñó que rendirse no era una opción, aunque el cuerpo dijera lo contrario.

El cáncer se lo llevó en silencio, como quien apaga una llama con las manos abiertas.
Antes de irse, él le pidió una sola cosa:
—Prométeme que seguirás corriendo, aunque yo ya no pueda esperarte en la meta.

Desde entonces, cada carrera es una conversación con su ausencia.
Cada respiración, una súplica convertida en impulso.

No busca llegar la primera.
Solo llegar, porque sabe que en algún lugar, más allá del ruido y del tiempo, él corre todavía junto a ella.

Y cuando cruza la línea final, siente una paz antigua, como si una voz le susurrara al oído:

Cumplir una promesa…siempre llega