Mis padres apuntan que para qué corro. Marchar a Salamanca, nada más para correr, no lo entienden. Llevo meses preparándome para correr el fin año, después de que me lastimé la rodilla en una bajada escurridiza, cuando un perro quiso morderme, lo hizo.
Mis hijos y mi esposa creo que me comprenden. Al menos no me objetan, me regalaron unos tenis el dÃa de mi cumpleaños. Me acompañan con la dieta. A veces, me levantan cuando suena el despertador y no me despabilo.
Sé que puedo desplomarme en los primeros kilómetros, pero tengo la preparación y la voluntad para seguir adelante. Enfrentar mis pensamientos de
Mi sueño es terminar en primer lugar. Mi realidad es terminar la carrera. Esto es suficiente.