27 DE DICIEMBRE DE 2026

Todos los años, desde hace veintinueve, una calavera se queda aún más calva el 31 de diciembre. Un sombrero con forma de rana sale volando de la fachada de la Universidad de Salamanca y, de salto en salto, se planta en el paseo de San Antonio, a la hora exacta en que los jueces dan el pistoletazo de salida a la San Silvestre salmantina.
Nuestra rana se juega el tipo por el paseo de Canalejas, Mirat y Zamora, pero le encanta el atletismo, y, entre las suelas de los corredores, goza del anonimato que su rareza ornamental le niega; harta de los “flashes”, es feliz como un dorsal más del pelotón.
Cuando aterriza en el Rollo, sabe que un año más volverá a ganar, pero se escamotea a los laureles y torna, resignada, a su cráneo, donde no falta el japonés que ya la está echando de menos.