La última semana del año es un tanto especial para ella. Saca lustre a sus zapatillas y comienza a preparar una cita ineludible como la San Silvestre de Salamanca. En el calendario de atletismo popular cohabitan muchas pruebas con el mismo nombre, pero la charra es única. Tanto como su gastronomía. La chanfaina, el farinato o el jamón de Guijuelo maridan a la perfección con dulces como las rosquillas de Ledesma o el bolló Maimón. El día de la carrera pasa totalmente desapercibido. Aguijonea a sus rivales y traspasa la línea de meta en primera posición. Pero nunca se le entrega el trofeo ni recibe la codiciada pata de cerdo. Sin embargo, sigue siendo la más buscada el resto de los 364 días. Y está orgullosa. La rana lo sabe.