27 DE DICIEMBRE DE 2026

El treinta y uno de diciembre se acerca y aún recuerdo, como si fuese ayer, los preparativos para nuestro primer año en la San Silvestre. Todo comenzó un mes antes del evento, cuando por el entusiasmo, todos los miembros de la familia, desde el niño más pequeño hasta la abuela más senil, comenzamos a levantarnos temprano, con nuestros chándales y deportivas, para reunirnos en el parque. Allí, cada día, corríamos unos kilómetros todos juntos, disfrutando de la tradición que, sin saberlo, acabábamos de comenzar. De todo aquello, lo que recuerdo con más cariño y orgullo fue la mañana de nuestro primer gran día. Reunidos en nuestro parque, todos formando un círculo y a una, entonamos nuestro grito de guerra, mientras el vecino del segundo nos hacía la foto para el grupo de Whatsapp. Qué ganas de que llegue diciembre, porque… ¡Sin los Reverte, la San Silvestre se queda sin vestre!