27 DE DICIEMBRE DE 2026

Este año se presentaba a la prueba en mejor forma que nunca. Había recorrido cientos de kilómetros a lomos de libros de todo género.
Con las zapatillas impolutas y el lapicero recién afilado, encaraba la prueba con la misma inquietud con la que un escritor se enfrenta a un folio en blanco.
El pistoletazo de salida puso todo su ingenio en marcha.
Comenzó con una metáfora, exhalando con fuerza el frío aire de diciembre, como si de una locomotora de vapor se tratara.
Gracias a las sinécdoques adelantó a otras plumas menos atrevidas; y con las hipérboles sus ideas surcaron renglones y párrafos a la velocidad de la luz.
Subiendo una bajada, dejó atrás a una antítesis; y con la anáfora divisó la meta. Meta ansiada, y meta deseada.
Esprintó para alcanzar el punto y final.
Había competido dignamente contra las figuras más reconocidas y universales.