27 DE DICIEMBRE DE 2026

Cruzó la puerta del CES. Quedose a su espalda. Comenzó a correr. Sus lentos pasos pesados iban dejando atrás, tirados sobre el suelo pisado, pedazos de jirones de su alma destrozada. Mientras avanzaba, una extraña sensación rebosaba la plenitud de su corazón. Con la única compañía del aturdimiento, en ese luengo paseo de pasos perdidos, no lograba comprender a dónde le llevaría…
Tras un período ocupado de días, semanas y meses…
Fiel, repitió.
Tomó aquel suelo pisado, encarado; y poseyó sus pasos lentos y pesados, convertidos en rápidos y ligeros, que guardaban dentro de sus genes los pedazos de jirones que atrevidamente en secreto florecieron en aquello que no esperaba.
Dulcificado aleteo de mariposas fluía por su interior. Una edición más. La misma puerta, ahora de frente, se abrió.
Cabalmente, trescientos sesenta y cinco días de gestación, y otra vez, nuevamente, dejaron un antes avivando el parto de un después.