-¡Buenos días, abuelo.No se puede usted imaginar el chaparrón que nos cayó ayer noche en la San Silvestre!.¡Venga abuelo, arriba, a desayunar!.
-Buenos días Juanito.Creo que hoy bajaré un poco más tarde, contesta el anciano, a lo cual, Juanito asiente comprensivo y sale de la habitación cerrando suavemente la desvencijada puerta.
Casi imperceptible,un suspiro.Una media vuelta en la cama y el viejo se dispone a prorrogar un poco su descanso.Y sueña.Sueña algo.Los pies levemente agitados, hacen caer parte del gastado edredón.Justo al lado de las bambas.Sus destartaladas y empapadas bambas.