Agamenón y Miguelón se encontraron de frente con la bestia. El hambre que les unÃa hicieron posible enfrentarle.
TenÃan como arma mandÃbulas de animales cazados que en su momento habÃan servido como abrigo y alimento; Esta vez sintieron miedo el rugido de la bestia sus afilados dientes y su actitud de lucha, sumado al hecho de que era la primera vez que la veÃan, hicieron que se replegaran.
A paso lento fueron caminando hacia atrás sin quitar de encima la mirada al animal, en buen momento lo hicieron, pues la bestia envistió hacia ellos con total determinación.
Como nunca «Corrieron por sus vidas».
Al dÃa siguiente cuando la tormenta habÃa cesado, volvieron a la caza, las ganas de derrotar a la bestia fueron el motor de impulso, de nuevo corrieron, pero esta vez hacia adelante para imponerse y lograr el objetivo: todos podrÃan comer y sobrevivir otro tiempo.