27 DE DICIEMBRE DE 2026

Las calles de Salamanca brillaban bajo el frío de diciembre. Miles de corredores, disfrazados y sonrientes, aguardaban la salida frente a la majestuosa Plaza Mayor. Entre ellos, Clara ajustó sus zapatillas con el corazón latiendo rápido; no corría por ganar, sino por cerrar un año difícil. Al sonar el disparo, las luces, los vítores y el eco de las campanas la impulsaron. A cada paso dejaba atrás el cansancio, el miedo y las dudas. Al cruzar la meta, el aire helado se volvió cálido: había corrido su propia victoria. Salamanca despedía el año, y ella renacía con él.