Ser un trozo de madera es una aventura. Mi trayectoria laboral comenzó siendo un listón de una verja, para contener al público que acudÃa a competiciones de atletismo.
Años después, unos carpinteros salmantinos reutilizaron dichos tablones para fabricar vallas de velocidad (ya sabéis, las que se colocan en pista para celebrar carreras de obstáculos). ¡Y yo fui uno de los tablones seleccionados para formar parte de las vallas! Era un trabajo muy emocionante. Ahà estaba, en medio de la pista, viendo a deportistas acercárseme a velocidades asombrosas hasta casi alcanzarme… Confiando en que en el último instante saltarÃan para sortearme… TerrorÃfico, ¡trepidante!
Finalmente, con el paso de los años, me ascendieron. La madera de las vallas fue reutilizada para fabricar testigos, empleados en carreras de relevos. La única pega es que ahora me paso el dÃa siendo manoseado por manos sudorosas, pero definitivamente, la adrenalina hace que merezca la pena.