27 DE DICIEMBRE DE 2026

La historia se repite. Durante el transcurso de la Maratón de Boston, en 1.967, un comisario con los atributos del dios Apolo (léase, para los mal pensados, cítara, plectro y espada), constatando que Katrina Switzer, dorsal 261, a la que llamaremos Dafne por no faltar a la tradición mitológica, era ni más ni menos que una mujer, se abalanzó sobre ella intentando detenerla. Según testigos presenciales, un río de corredores la secundó hasta la meta, convirtiéndose de esta manera (curiosa metamorfosis) en la primera mujer que acabó una carrera. Ironías de la vida, como premio por su gesta, recibió la felicitación popular y una mísera corona de «laurel».