«LAS ALBARCAS»
Juanito no tenÃa calzado adecuado para correr la San Silvestre y para no sufrir se iba a La Glorieta a jugar a los toros. De «maletilla» toreaba a la luz de la luna. CorrÃa mucho y deseaba ganar la prueba para comprarse un capote de Julio Robles, su Ãdolo.
Un año se arriesgó y con aquel ansia iba a correr con sus albarcas. Un joven pensó que se iba a destrozar los pies y le dejó sus deportivas. Juan ganó y con el jaleo no vio al joven para devolverse el calzado. Compró el capote y se hizo torero.
Todos los años corrÃa la San Silvestre y un año un jovenzuelo tenÃa zapatillas de esparto. Juan le dejó su calzado y el muchacho también ganó. Era hijo de quien años atrás le dejó sus deportivas. Las albarcas cuelgan debajo de la cabeza del toro de la alternativa.