Mariano, un anciano de cabellos plateados, cuidaba un rincón especial en su hogar: un altar de fotos de sus hijos y nietos. Sin embargo, una imagen destacaba sobre las demás: una fotografÃa en blanco y negro de la San Silvestre Salmantina.
Mariano solÃa correr como el viento en su juventud, y aquel evento era su glorioso escenario. Cuando contemplaba esa foto, una sensación de anhelo y satisfacción lo invadÃa. Recordaba la brisa fresca, la euforia de la carrera y la alegrÃa en su corazón. Esa imagen era un vÃnculo con su juventud dorada, un recordatorio de que el tiempo no podÃa borrar por completo aquellos momentos.
En su mirada, aún ardÃa el espÃritu del corredor que alguna vez fue, conectando su pasado con el presente. Esa foto era su mayor tesoro, un portal a su juventud que siempre perdurarÃa en su corazón.