27 DE DICIEMBRE DE 2026

Mariano, un anciano de cabellos plateados, cuidaba un rincón especial en su hogar: un altar de fotos de sus hijos y nietos. Sin embargo, una imagen destacaba sobre las demás: una fotografía en blanco y negro de la San Silvestre Salmantina.
Mariano solía correr como el viento en su juventud, y aquel evento era su glorioso escenario. Cuando contemplaba esa foto, una sensación de anhelo y satisfacción lo invadía. Recordaba la brisa fresca, la euforia de la carrera y la alegría en su corazón. Esa imagen era un vínculo con su juventud dorada, un recordatorio de que el tiempo no podía borrar por completo aquellos momentos.
En su mirada, aún ardía el espíritu del corredor que alguna vez fue, conectando su pasado con el presente. Esa foto era su mayor tesoro, un portal a su juventud que siempre perduraría en su corazón.