Salgo de Madrid con mis llaves como prometà a mi abuela. Junto a gentes de La Armuña, de la sierra de Francia y del campo charro acudimos a Salamanca para disfrutar de esta carrera. Esto empieza ya, la plaza mayor está engalanada hasta reventar. Al pasar por la fachada de la universidad salta la rana y nos saludo el astronauta. La casa de las conchas es un espectador más entre el público alentador. Los disfraces de los cientos de participantes adornan unas calles repletas a raudales. Llegamos al rÃo Tormes por el puente romano, junto al toro y la higuera sÃmbolos de nuestro escudo. Estoy llegando a la meta y estoy eufórico, pensar en lo larga que será la noche me da un soplo de aire puro. Por fin he cumplido, he completado 10 km para entregar mis llaves a la ciudad de mis sueños en honor de mis abuelos.