Soy Ingra Parlade, descendiente de artistas dedicados en cuerpo a entretener al público más exigente y a veces un público crítico y sin conocimientos del arte.
Pero algo está cambiando y mis sueños pueden hacerse realidad. Tal vez vivamos tranquilos.
Gracias a “ellos” nuestras pesadillas desaparecen y son “ellos” los que ahora hacen aplaudir al público. Son “ellos” también los que sudan, sufren y corren como antes lo hacíamos nosotros y en las fiestas patronales de pueblos y ciudades nos han sustituido.
“Ellos” son los runners y sus carreras populares.
Hemos cambiado de plaza y la sangre ya no se derrama.
Pero lo que debería ser una alegría se mezcla con una sensación de melancolía. Con tristeza me pregunto que será ahora de nuestra raza, de nuestro futuro y de nuestro apellido si, como parece, se acaba la fiesta nacional. El tiempo lo dirá.
Firmado: Ingra Parlade, toro de lidia.