Pertenezco a una generación cuya fuente de agua brava emanaba del valor de la disciplina, el esfuerzo y el rigor; meritoriaje que traspasaba con ardor el umbral de la fatiga y amplias gotas de sudor. Pertenezco a una generación cuya justicia poética cincelaba, entre botadores y contorneadores de gruesa piel, la memoria y el carácter de sus zapatillas de correr; ésas que, como gacelas entre el gentÃo de la competición, se enriquecÃan un año más, en la San Silvestre Salmantina con cada vivencia y afán de superación.