27 DE DICIEMBRE DE 2026

Perdió el entusiasmo cuando supo que solo él estaría, sus habituales ímpetos se convirtieron en tristeza al imaginarse allí aislado, arrastrando cansado los recuerdos de mejores años, se desmoralizo al grado de no encontrar sentido alguno el correr por sus camaradas fallecidos, pese a eso, no incumpliría la promesa hecha por los cinco en 1984, cuando la San Silvestre Salmantina se inauguró, cuando la intención de rescatar a José de las adicciones dio pie a la liturgia de participar hasta el último superviviente, una reinterpretación del concepto de tontina que fraguo lasos fraternales que ni la muerte puede romper. Al kilómetro cero se sentía devastado, al 2, la algarabía de los niños le robo una sonrisa, al 5, el arenga de un desconocido le desapareció la molestia en la pierna, al 7, ya no pudo continuar, limitándose a evocar satisfecho, como sus nietos y los de sus amigos corrieron juntos.