Venga, sé que puedes. Unos pocos metros más y todo habrá terminado, ¿no te das cuenta? Yo te ayudaré a incorporarte. Venga. Pero si eres un corredor excepcional. Piensa en tus más dolorosos maratones, en tus más penosas carreras, cuando tu extenuado cuerpo pugnaba contra tu mente por claudicar. Pero tu prodigiosa cabecita no le dejaba, le ordenaba que siguiera en pie contra la gravedad y los elementos. Y recuerda a tus padres, y a todos los que no han podido acompañarnos. Si has sido capaz de atravesar abismos de agua y tierra para alcanzar la dicha que te mereces, ¿de veras que te rindes ahora? No lo pienses más. En unos segundos cerrarán la valla definitivamente y si no la cruzamos, tendremos que volver a casa, donde la Muerte alcanza hasta a los más rápidos. Ésta es tu última oportunidad, tu postrera carrera. Así que, ¡levántate y corre, hermano!