27 DE DICIEMBRE DE 2026

Los vestigios creados por los ecos de resacas pasadas parasitan su presente: El bailoteo del vaso al tambalearse en la mesa. El estruendo producido por el líquido al chocar contra el fondo del cubilete. Los cadáveres de los demonios ahogados, forman un poso residual que yace en el más recóndito rincón de su alma, desenmascarando así las lagunas emocionales provocadas por la ausencia de la templanza perdida. Sus temores son aplacados día a día, gracias a las gotas de sudor que surcan su frente, suscitando escalofríos de energía vital que le incitan a recordar que el corazón puede volver a latir a través de las vibraciones producidas por unas viejas zapatillas. Cada paso es un progreso. Cada kilómetro es una victoria. La meta se torna distante, borrosa y casi inalcanzable. Pero su rítmica respiración y su aliento cristalino le recuerdan que por sus venas solo fluye la sangre.