Mi corazón latía fuerte, henchido de orgullo, apenas podía asimilar la situación. El aire en la cara, la emoción en el espíritu y la libertad en el camino. ¿Cómo pude, tan siquiera, pensar en no participar? Sin duda aquella fue la mejor decisión de mi vida. Correr. Correr rodeada de tan hermoso paisaje, sentirme vinculada a la historia y pisar las calles donde nuestros antepasados vivían. Te conviertes en un único ser, el cuerpo y el espíritu se combinan con el paisaje urbano que te rodea, notas como tu corazón bombea sangre a cada uno de tus músculos y como tus pulmones respiran; es la mejor sensación que se puede experimentar. El camino por recorrer es amplio y no siempre libre de obstáculos; sin embargo, la superación personal que se experimenta al final del camino es el mejor trofeo que se puede conseguir. Corre y liberarás tu alma.