27 DE DICIEMBRE DE 2026

Hice algo que no estuvo bien, que estuvo muy mal, y ahora lo pago en Topas, con ochocientos huéspedes más. Si no fuera por los recuerdos, todos los días serían iguales, la celda, la comida, el taller de confección, el patio.
Hago deporte, pero no como antes, y, por primera vez en veinte años, no voy a correr la Sansil; aunque ya me dijo el Boni que este año la carrera sería virtual.
“¿Cómo virtual? –le pregunté–. ¿Se corre ahora a través de una pantalla”, y el Boni me lo explicó y, aunque no lo entendí del todo, me pareció bien. “Tú tranquilo –dijo–, que no te va a faltar tu dorsal”.
Sobre el colchón de la celda, hoy, 27 de diciembre, sigo mis huellas sobre la nieve y avanzo por la carretera, al sur, siempre hacia el sur, hasta que llego a Salamanca y grito ¡libertad!