Hice algo que no estuvo bien, que estuvo muy mal, y ahora lo pago en Topas, con ochocientos huéspedes más. Si no fuera por los recuerdos, todos los dÃas serÃan iguales, la celda, la comida, el taller de confección, el patio.
Hago deporte, pero no como antes, y, por primera vez en veinte años, no voy a correr la Sansil; aunque ya me dijo el Boni que este año la carrera serÃa virtual.
“¿Cómo virtual? –le pregunté–. ¿Se corre ahora a través de una pantallaâ€, y el Boni me lo explicó y, aunque no lo entendà del todo, me pareció bien. “Tú tranquilo –dijo–, que no te va a faltar tu dorsalâ€.
Sobre el colchón de la celda, hoy, 27 de diciembre, sigo mis huellas sobre la nieve y avanzo por la carretera, al sur, siempre hacia el sur, hasta que llego a Salamanca y grito ¡libertad!