Siente la velocidad correr por sus venas y es una felicidad que lleva incrustada en los huesos. Corre porque es lo que le llena, tensa sus músculos y siente la presencia de sus rivales, también hermanos, compiten pero son uno, en ese pequeño universo en el que sus cuerpos se ponen a prueba tanto como sus espÃritus. No hay nadie más, solo ellos, una ruta, una meta, que tal vez, solo tal vez, no desea que llegue demasiado pronto.