Libre.
Sientes como tus músculos se tensan a cada paso, cómo una corriente electrizante te recorre desde la punta de los pies hasta la coronilla. La respiración acelerada de la excitación, como cuando diste tu primer beso. Los nervios y el ansia en tu estómago te inundan, y la sensación de libertad por correr con los ojos cerrados es indescriptible. El viento te da en la cara y hace que tus pestañas bailen, las pequeñas gotitas que aparecen y desaparecen en tu frete van cayendo lentamente, mientras te acercas. Una marea de colores te rodea. Amarillos, violetas y azules luchan por ganar. Pero tú ya has ganado.