Ahora que ya se acabó la liturgia de la noche anterior (sobre la colcha: la camiseta, el pantalón, los imperdibles, el dorsal…; a los pies de la cama: los calcetines, el chip, las zapatillas…), el repaso minucioso para que nada falte en la mochila, para que ningún imprevisto arruine la carrera. Ahora que ha desaparecido la última visita al baño, los nervios en la salida, la emoción al vislumbrar la meta. Ahora que sé que no voy a poder correr nunca más desde aquel fundido en negro, ambulancia, urgencias, quirófano… Ahora que tengo que mimar mi corazón, que terminaron rodajes, series, largos… Ahora que quedan tan lejos los entrenamientos (frÃas mañanas de invierno, calurosas sesiones estivales), los tragos en las fuentes, el olor a ropa sudada. Ahora, sà ahora, toca disfrutar de otra manera, tras las vallas, y animar, y aplaudir, y dar el aliento que una vez me dieron.