27 DE DICIEMBRE DE 2026

Salamanca, año 2013. Llegaba el gran día, restaban algo de más de mil quinientos minutos, no lucían los primeros rayos del sol y ya despierto, Silvestre, no dudaba en consultar con la almohada, preparando la estrategia de la competición. Veintinueve años viendo a través del cristal la carrera de su ciudad en Navidad, veintinueve años soñando con emoción, que algún día podría ser un participante, se imaginaba cada año llegando a la meta con los brazos en alto.
Han sido años de ahorro, años de lucha y los últimos meses de esfuerzo titánico para adaptarse a las dos piernas que le habían colocado. Se encontraba excesivamente nervioso, pero bien animado, física y mentalmente. Los entrenamientos eran satisfactorios y mañana…mañana si llegaba a la meta sería su victoria, el ganador de su propia vida.