Crecà escuchando que correr era de cobardes para más tarde, acabar huyendo cruzando las pisadas de mis zancadas a través de charcos de barro, con los que salpicaba los carteles de las metas que se presentaban ante mÃ. Los cuales me venÃan a suponer, la salida de una carrera que me terminarÃa por formar, compartiendo el conocimiento con personas de una vida que al final llegue a envidiar.
Ahora, me encuentro acompañado en la lÃnea de salida de la sabia ciudad de Salamanca. Sin diferencias todos vestidos para lo mismo y cada uno ocupando su número, sin guardar ningún orden más que las ganas por participar.
Esta vez se dónde está la llegada, habiendo aprendido que con los que comparta el mismo ritmo, serán los compañeros con los que animare a los rezagados para celebrar el triunfo de haber llegado.
Porque yo, lo que es ganar ya he ganado.