27 DE DICIEMBRE DE 2026

¿Y si no hubiera carreras? ¿Qué pasaría si no hubiese ni metas ni salidas, ni caminos dirigidos? ¿Si no fuéramos un número más del principio hasta el final? ¿Qué ocurriría si el pulsómetro restara protagonismo al cronómetro, y la satisfacción a la ambición? Probablemente se valorara más cada paso realizado que el que está por realizar, y el trayecto recorrido antes que el ranking general. Nos fijaríamos más en nuestro entorno, en lo que dejamos atrás sin apreciar, y el que está por delante sería más compañero que rival. Se devaluaría el oro, la plata y el bronce, se abolirían las leyes de la aerodinámica y hasta la distancia se podría relativizar. Los trazados serían únicos, originales, y la competición plenamente personal. Y aunque a veces surgieran obstáculos, o el viento nos tirase para atrás, nos levantaríamos tras cada tropiezo recordando siempre que en la vida, lo importante, es participar.