27 DE DICIEMBRE DE 2026

Estoy listo. Puedo sentir los nervios en mi estómago. Respiro hondo, para relajarme. Esta no es mi primera carrera, pero sí la más especial, no me cabe la menor duda. Y por ello pienso vivirla al máximo. Quiero disfrutarla, no perderme nada. Este año podré detenerme más en los detalles.
Miro a mi alrededor y siento una mezcla de nerviosimo, tensión, euforia…
Como cada año correré junto a Juan, más que un amigo, un hermano. Gracias a él y a su generosidad puedo estar un año más en mi San Silvestre, en mi ciudad, Salamanca. Juan se coloca detrás de mi, apoya su mano en mi hombro y me pregunta si estoy preparado. Le dedico una sonrisa y afirmo con la cabeza. Dan la salida. Juan comienza a correr y noto cómo las ruedas de mi silla se deslizan, tomando velocidad. Gracias hermano por mantener viva mi ilusión.