27 DE DICIEMBRE DE 2026

Iba primero. Las gotas de sudor corrían por mi frente. Las piernas me dolían. El aire apenas me llegaba a los pulmones. «Un último esfuerzo que ya llego al Paseo de San Antonio» pensé. ¿En qué momento se me ocurriría? Sentí el suelo en mi espalda. Me había desvanecido. Entonces, dos personas me agarraron (eran el segundo y el tercero) y me llevaron hasta la meta. Quedé primero gracias a su esfuerzo. Lo que no sabían era… que yo ya había llegado.