27 DE DICIEMBRE DE 2026

En toda mi vida solo he corrido una vez con ganas: su marido nos pilló y no me apetecía probar esos bíceps tamaño camión. Corrí escaleras abajo, calle arriba y me encaramé a la cúpula la catedral. Tres días me espero abajo el Sr. Bíceps. Al final se rindió, creo que le entró el mono de anabolizantes.
¿Pues no recibo un whatsapp semanas más tarde para correr la San Silvestre? ¿Creerá que soy masoquista? Aún tengo pesadillas con esos músculos. Y agujetas. Pero me promete una buena siesta…
El chándal me queda como una patada en los bajos, pero me lo enfundo. La veo en la salida, con esas mallas ajustadas… al lado del esposo, marcándolo todo. Creo adivinar quién envió el mensaje.
Pistoletazo de salida. Tras dos horas corriendo voy el primero por el carril derecho de la Autovía de la Plata, seguido del esposo encabronado. No se cansa.