Era un dÃa fresco y soleado en Salamanca. ¿Por qué no? Le preguntó él. Creo que mi cuerpo no lo va a resistir, me da un poco de miedo, respondió ella. ¿Miedo? Sabes que podes abandonar cuando quieras, no le tenes que demostrar nada a nadie corazón, dijo él. Si lo sé, pero solo quedan dos meses para la inscripción, no creo que logre entrenar para llegar a tiempo, alegó ella. Mañana mismo empezamos, acotó él con entusiasmo, y vamos progresando semana a semana, yo voy a entrenar a tu lado, afirmó él. Es que no creo que pueda, dijo ella bajando la mirada. Él la tomó del mentón y se aseguró el contacto visual. Amor, si lograste dejar de fumar, puedes lograr cualquier cosa. Y la beso.