El viento sacudÃa mi rostro, ¡allà van! DecÃan unos niños, ¡son los atletas! VolvÃan a repetir, emocionados por los colores, los gestos, el gemido de los dolores producidos por el cansancio… y señalaban al de camiseta verde, al de camiseta naranja, y se quedaban absortos como si estuvieran viendo estrellas espaciales. El viento seguÃa rozando fuerte mi rostro, eran los atletas a su paso.
Y yo, yo estaba allÃ, al lado de los niños, pero recordé que debÃa cumplir una misión, era repartir bolsas de agua, ¡ayudad con la causa! Les dije a los niños, que emocionados y valientes empezaron a colaborar conmigo, al final, no gané ninguna carrera, ni siquiera concursé, pero cumplà con una misión, debo decir, cumplimos con la misión, gracias al equipo de niños que me ayudó, y eso fue satisfacción a mi corazón.