Ya estaba el ávido corredor enfundándose sus zapatillas en aquella gélida mañana invernal. Tras un desayuno con fundamento se preparaba para disputar la Salmantina. Era temprano y los primeros atletas se iban acercando al Paseo de San Antonio. Muchos de ellos eran veteranos que llevaban varias maratones a sus espaldas. Nuestro corredor se aproximaba a sus hijos y comprobó que estaban correctamente identificados a través de sus dorsales. Les dijo que no tuvieran miedo y que disfrutaran, que lo importante era llegar a la meta. Tras eso suspiró. En el fondo les envidiaba. Era la primera Salmantina que se perdÃa debido a una lesión de menisco. Algunos corren incluso lesionados pero no merece la pena poner en riesgo tu salud por una carrera. Si el atletismo es una expresión de una vida saludable hay que dar ejemplo, no mostrarse a sus hijos como un irresponsable que sucumbe a demonios internos.