Mi madre decÃa que de sus dos gemelos era yo el que tenÃa los mejores gemelos. Nos hacÃa cosquillas en las pantorrillas y mi hermano, incapaz de tensar los músculos, se desternillaba rápidamente. Me aventaja en el ingenio pero en atletismo siempre le gano. Todos los años participamos en la carrera de san Silvestre ,en el bulevar san Francisco Javier le adelanto y aún aminorando el ritmo no logra alcanzarme. Le desmoraliza el color del dorsal que imposibilita que nos confundan. Intercambiárnoslos irÃa contra el espÃritu deportivo que dignifica esta prueba asà que este año me ha propuesto hacer el recorrido disfrazados, compitiendo de modo divertido.
– ¿ Zipi y Zape a cara o cruz? (Sugirió)
-Me tocó Zipi.
Con nuestros chalequillos y corbatitas nos incorporamos en la avenida Campoamor. Mis gemelos se activaron y le perdà de vista enseguida.
Al acabar la carrera cuando nos encontramos curiosamente los dos éramos rubios.