27 DE DICIEMBRE DE 2026

El escritor bilbaíno ha decidido despejar la niebla personal que le atormenta corriendo la San Silvestre Salmantina. Antes de que suene el pistoletazo de salida, se fija en el hombre que hay a su lado: un profesor reputado de la Universidad, quien ha encontrado en el deporte el camino para disipar el dolor que le causó su injusto encarcelamiento. Ya en la carrera, una anciana les adelanta con ritmo constante murmurando algo en latín. Un hombre de prominente bigote y melena rizada al viento, anima a seguir a los niños que acompaña. Entre visillos, Salamanca observa. La carrera pasa junto a la estatua de quien no se dejó sublevar, el cual parece decirle a los miles de deportistas que lo miran: “no os rindáis, ya queda poco”.

Al llegar a meta, la niebla se ha disipado bastante y el dolor ya no hace tanto daño.