Al dar la salida, varios corredores se quedan quietos: esperan a sus progenitores mientras rememoran el “Quita, que ya lo hago yoâ€. Los demás arrancan. Minutos más tarde, un atleta evoca el “No llegarás a nada en la vida†y se sienta en un bordillo del que no se moverá. La carrera continúa. De los gemelos que participan, uno va por detrás. Avanza a su ritmo, pero se acuerda del “Igualito que tu hermano†y abandona.
En cabeza, marchan tres jóvenes. Quien va segundo tropieza, tirando al primero. “Eres maloâ€, se dice, y se retira. El que está tendido sobre el asfalto piensa: “Algo habrás hecho†y ni se levanta. A metros de la meta, el ganador en potencia escucha una voz interior que grita: “No tenÃamos que haberte tenido†y se desploma. Horas después, su cuerpo entra al tanatorio mientras sus padres repiten: “Pero cómo nos haces esto…â€.