He perdido. Un tramposo me ha robado el primer lugar.
La recta final me esperaba a pocos metros. Estaba a punto de ganar cuando se apareció por detrás, me apartó de un manotazo y cruzó la meta.
No es justo. He perdido incluso siendo mejor que todos ellos. Mejor que él, a quien ahora veo con la medalla colgando del cuello, rodeado de cámaras y hablando de disfrutar la experiencia de correr la San Silvestre Salmantina sin importar el resultado.
La sangre me hierve de furia. Esto no puede quedar asÃ. Avanzo enfurecido entre el gentÃo y me impulso hacia él con las alas abiertas. Sobrevuelo su cabeza y le echo una cagarruta en la frente. Veo caras de asco y escucho carcajadas. Solo entonces, me alejo volando hacia el bosque.
Que se quede con la medalla; nadie recordará su nombre.
Hoy la gente hablará de mÃ.