27 DE DICIEMBRE DE 2026

—Date prisa, mamá, la San Silvestre salmantina es mañana.
Lucho, apresurada, contra los ojales del disfraz; siento, reprobatoria, la mirada de mi suegra ante la chapuza que estoy cosiendo: despacito y buena letra, hija, que parece que la única doctrina que suscribes es la del espacio partido tiempo.
—¿En qué quedamos? Replico.
—La abuela tiene razón, las prisas no son buenas y encima ya no se llevan: slow fashion, slow food, cittaslow…
—O sea, soy una madre irresponsable, ambientalmente insostenible y anacrónica para más inri. Pues mira, mientras terminaba tu disfraz iba a pedir una pizza, pero ya me da miedo que junto al repartidor vengan también los servicios sociales, así que voy a dejarlo. Me marcho al mercado para comprar los ingredientes de la slow dinner.
—¿Y el disfraz?
—Así queda y como vayas a un hipertextil para comprarte otro, llamo a los de Green Peace. Tú verás.