27 DE DICIEMBRE DE 2026

Acabo de emprender el viaje más esperado, el que brota de los sueños florecidos por los recuerdos de mi infancia.
Circulo por arroyos y ríos de asfalto hacia la meta anhelada, imaginada día a día (eternamente) desde la cama de aquel hospital ya cicatrizado. El aliento acompasado de mi esfuerzo se ha aliado con mi sangre para repartir oxígeno a los poros renacidos de mi alma, que fluye como el agua.
Soñé tanto este momento, acurrucado por la lluvia y por el viento, que le hice al sol el juramento de vencer al cielo nublado.
Surqué desiertos, tintineando con el cascabel de las serpientes. Derroté tormentas acostado bajo un manto de rayos. Y gracias al agua fresca de tu fuente, a tu primavera de mayo, a tu brisa de poniente, estoy aquí ahora, avanzando con zancas voladoras, hacia la cima de los supervivientes.