Una brisa cortante de frÃo invernal le recuerda a Jorge que ceñirse bien la braga al cuello y meterse la camiseta térmica por debajo de las mallas le ayudará a combatir las bajas temperaturas. Unos saltos estáticos y un agitar espasmódico de los brazos le mantiene caliente entre la bruma que se crea por las exhalaciones de la gente al entrar en contacto con el aire helado. Con apenas unos segundos para que empiece la carrera, Jorge piensa en el champán y el brindis de después con sus amigos, pero lo que de verdad le llena de energÃa es visualizar la opulenta cena que le espera más tarde rodeado por el calor de su familia. El sinfÃn de marisco, las peleas por echar el guante a los últimos canapés, las apasionadas conversaciones y la palpable felicidad que inunda el salón de la casa de sus abuelos son el verdadero trofeo.