MÃS VALE SER PRUDENTES
Las estatuas, allÃ, subidas en lo alto de la espadaña, tienen una vista privilegiada de la Plaza Mayor, que es el corazón palpitante de la ciudad, pero se aburren. Es difÃcil para el oÃdo humano escucharlas, pero hablan entre ellas para pasar el rato. La más interesada en hablar es la Justicia, que como tiene esa venda en los ojos, ve la vida a través de las palabras de las demás.
-Ya falta poco para la San Silvestre ¿no?
-Muy poquito.
-Hay que tener ganas, -continúa-, con el tiempo que hace, para ponerse a correr. Y lo trabajoso que debe ser. Los oigo pasar como una manada de búfalos, resoplando. Yo no correrÃa ni loca.
-Será porque no bajas -dice la Prudencia, que no suele hablar mucho-. Porque si bajaras, con lo que cuentan últimamente de ti, seguro que tendrÃas que correr.