27 DE DICIEMBRE DE 2026

Él era todo un «Master» en el recorrido D, porque había conquistado el tercer lugar en esa modalidad, el torneo anterior. Pero un tercer lugar en la prestigiosa San Silvestre Salmantina no era su mayor expectativa. ¡Él ganaría la justa, contra viento y marea!
Hacía diez años competía sin interrupción. Este sano deporte le tenía en óptimas condicione físicas.
Cuando dieron la partida, todo el mundo quedó asombrado. Él más que nadie.
Había arrancado como un bólido.
Pero nadie vio lo que él sintió. En lo profundo del tríceps sural derecho, algo como un pinchazo de alfiler se dejó sentir.
No era momento de pinchazos.
En los primeros mil metros era una tromba en dos piernas. Sin embargo, finalizando los siete mil metros, el despiadado alfiler hundió los colmillos con saña entre su músculo.
Faltaban quinientos metros. El alfiler mordía furioso, inmisericorde.
Cruzó la meta gritando de dolor.
¡Era campeón!