Él era todo un «Master» en el recorrido D, porque habÃa conquistado el tercer lugar en esa modalidad, el torneo anterior. Pero un tercer lugar en la prestigiosa San Silvestre Salmantina no era su mayor expectativa. ¡Él ganarÃa la justa, contra viento y marea!
HacÃa diez años competÃa sin interrupción. Este sano deporte le tenÃa en óptimas condicione fÃsicas.
Cuando dieron la partida, todo el mundo quedó asombrado. Él más que nadie.
HabÃa arrancado como un bólido.
Pero nadie vio lo que él sintió. En lo profundo del trÃceps sural derecho, algo como un pinchazo de alfiler se dejó sentir.
No era momento de pinchazos.
En los primeros mil metros era una tromba en dos piernas. Sin embargo, finalizando los siete mil metros, el despiadado alfiler hundió los colmillos con saña entre su músculo.
Faltaban quinientos metros. El alfiler mordÃa furioso, inmisericorde.
Cruzó la meta gritando de dolor.
¡Era campeón!