La Sansil. Me da alas. Soy como un ave volando por las calles de Salamanca. Con que ilusión me levanto cada mañana cuando aún el silencio sigue acostado sobre los pavimentos y las raÃces de los árboles.
Y salgo a correr. A entrenarme. Con el pulso latiendo entre la sangre. Con el rocÃo perlando las hojas de los jardines.
Corro como nuestro rÃo, como el viento que hostiga la piedra de nuestras catedrales.
Como el sol, que alonga las sombras y se pegan en cada pierna de nosotros, corredores que izamos al aire nuestra aventura sublime.