ME LLAMAN MINOTAURO
Me llaman Minotauro y hoy vivo en un laberinto, no en Creta, sino entre las calles de Salamanca. Sus piedras ambarinas sustituyen la confusión de Cnosos. Hay dolor en mi pecho, por el desdén del mundo ante mi doble naturaleza. Por eso corrà entre pasillos, rotondas y lucernarios.
Hoy he salido a la calle, ya que Teseo me busca (o eso dicen en la Facultad de Clásicas). Lo que nunca esperé es esa masa enfervorecida, ni el afán de gloria que brota en mÃ. Jamás sacrifiqué a efebos y doncellas, como se cuenta, pues tengo compasión. Entre todos construimos una palestra y entrenamos con ahÃnco.
Quizá el dÃa sea testigo de esta victoria, tras el esfuerzo de miles de años. Pues, aun viejo, los vÃtores me elevan infinitamente, bajo el sol que tanto extrañé.
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